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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Escucha tus demonios

          "Todas tenemos dramas, sombras, demonios, terrores, adicciones, obsesiones y toda suerte de cosas que preferiríamos no tener.

         (...) Esas que pese a que intentas hacer mil cosas para que desaparezcan, no se van ni con agua hirviendo. Tratas de sonreír todo el día como te dicen las citas de las redes sociales, y no funciona. Tratas de darles la vuelta y convertirlas en algo positivo, y no funciona. Tratas de ignorarlas y hacer igualmente lo que quieres hacer, y no funciona. Tratas de contárselas a todo el mundo para ver si se exorcizan al salir en forma de palabras, y tampoco funciona.

           Leí en alguna parte que Bergman había dicho, al comentar su método de trabajo y su constancia y compromiso con la escritura, que puedes utilizar tus demonios para abrirte paso en la vida hacia las cosas que quieres en vez de dejar que te destruyan.
          Esa es una elección. No transformarlos, ni ignorarlos, ni nublarlos (con drogas, sustitutos de cualquier tipo o actividad frenética) sino verlos, como son, reconocerlos y usarlos como impulso a la hora de crear, producir o trabajar(...)".

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miércoles, 2 de diciembre de 2015

El lenguaje

"Y el lenguaje, qué tremendamente sexista es, cómo lo usamos -todos, porque es algo social- para seguir dejándonos en posiciones pasivas y débiles. El lenguaje, que es lo que pone palabras a la realidad, está contaminado de desigualdad".

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miércoles, 7 de octubre de 2015

Los demás opinan

 Todo parece estar interconectado. Lo trascripto en el post anterior sumado a la globalización me trajeron este texto:

"Es muy fácil que la más mínima cosa te haga tambalearte, sobre todo porque estamos hablando de algo que cuesta mucho esfuerzo levantar, y de algo que normalmente hacemos guiadas por la intuición más que por el conocimiento. De hecho, cuanto más importante sea el proyecto para ti, más tendencia tendrás a creerte cualquier atisbo de duda y convertirlo en un drama gitano en tu cabeza.

(...) Con algo tan nimio en apariencia la semilla de la desconfianza ha quedado plantada en sus cabezas, y entran en bucle y su autoconfianza cae en picado. Y no es que sean mujeres especialmente inseguras o volátiles, no. En absoluto. Es que es muy fácil dejarse llevar y creer lo que los demás opinan de nosotras sin cuestionarlo siquiera. Es un mecanismo que parece funcionar en piloto automático, e incluso cuando no quieres que te afecte, se queda un poco clavadito. La pregunta siempre es “¿y si tienen razón?”

Es que de fondo no es ni siquiera una cuestión de saber quién tiene razón. ¿Y si simplemente haces lo que quieres hacer en este preciso momento y ves hacia dónde te lleva ese camino, cómo te hace sentir mientras lo recorres y qué resultados obtienes al hacerlo?"

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Foto de Aniko